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Cuando la ansiedad te paraliza

Para los que no pueden dejar de preocuparse

Lo que Laura vivió

Laura caminó por selvas donde había serpientes venenosas, jaguares y enfermedades mortales. No tenía armas. No tenía GPS. No tenía plan B.

El miedo la acompañó muchas noches. Pero en lugar de paralizarse, hizo algo extraordinario.

Hizo un 'pacto con las fieras'. Le pidió a Dios que ninguna de sus misioneras fuera atacada por animales salvajes. Y así fue.

No es que el miedo desapareciera. Es que aprendió a caminar con él.

No tengas miedo de nada. Dios está contigo siempre, especialmente en los momentos difíciles.

— Laura Montoya

Para ti

La ansiedad miente. Te dice que todo está mal, que no podrás, que el peor escenario es inevitable.

Laura también sintió ese peso en el pecho. Pero descubrió que el antídoto no es eliminar el miedo, sino no dejar que gobierne tu vida.

Respira. Estás aquí. Este momento es manejable.

3 pasos prácticos

1

Respira 4-7-8

Inhala 4 segundos. Mantén 7 segundos. Exhala 8 segundos. Repite 4 veces. Tu cuerpo se calmará.

2

Nombra 3 cosas que ves

Mira a tu alrededor. Nombra 3 objetos. Esto te ancla al presente y saca tu mente del espiral.

3

Sal a caminar 10 minutos

El movimiento libera la energía atrapada de la ansiedad. No necesitas correr. Camina.

Señor de la paz, mi mente no para. Mis pensamientos me agobian. Dame tu calma. Ayúdame a confiar en que este momento es suficiente, que mañana se cuidará solo. Como calmaste las tormentas, calma la tormenta dentro de mí. Amén.

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