🌑

Cuando todo parece sin sentido

Para los que buscan su razón de ser

Lo que Laura vivió

Laura no nació sabiendo que sería santa. De hecho, buscó su vocación durante años sin encontrarla.

Quiso ser monja de clausura. La rechazaron por pobre. Quiso entrar a varias congregaciones. Todas le cerraron la puerta.

El propósito no le llegó en un momento de claridad divina. Le llegó cuando vio el sufrimiento de los indígenas olvidados y algo dentro de ella dijo: 'Yo puedo hacer algo'.

A veces el propósito no se encuentra. Se construye.

Me vi en Dios y como que me arropaba con su paternidad haciéndome madre de los infieles.

— Laura Montoya

Para ti

Si sientes que tu vida no tiene dirección, respira. No estás perdido. Estás buscando.

El propósito rara vez llega como una revelación. Más bien emerge cuando conectas tu dolor con tu talento.

¿Qué te duele del mundo? ¿Qué sabes hacer? La intersección de ambas preguntas puede ser tu misión.

3 pasos prácticos

1

Escribe qué te duele del mundo

¿Qué injusticia te indigna? ¿Qué problema te quita el sueño? Ahí hay una pista.

2

Identifica un talento tuyo

¿Qué se te da bien? ¿Qué haces sin esfuerzo que otros admiran? No tiene que ser grandioso.

3

Une ambos

Dolor + Talento = Posible misión. No necesitas salvar el mundo. Empieza con una persona.

Dios que me creaste con un propósito, a veces no lo veo. A veces dudo de que exista. Abre mis ojos a las necesidades que puedo atender con lo que soy. No me pidas lo que no tengo, pero ayúdame a dar lo que sí tengo. Amén.

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