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Cuando la soledad pesa

Para los que se sienten invisibles

Lo que Laura vivió

Desde niña, Laura conoció la soledad más profunda. Después de la muerte de su padre, vivió como 'arrimada' en casas de familiares, siempre sintiéndose de más.

Mendigó cariño donde no lo había. Comió las sobras. Durmió donde la dejaban.

Pero fue precisamente en la soledad de las selvas de Dabeiba donde encontró algo inesperado: una compañía que nunca la abandonaría.

No huyó de la soledad. Aprendió a habitarla. Y en ella, encontró a Dios.

Aprendí a gustar de mi soledad, porque en ella encontré a quien nunca me abandona.

— Laura Montoya

Para ti

Si te sientes solo o sola, quiero que sepas algo: no hay nada malo en ti.

A veces la soledad es una señal de que necesitas compañía. Otras veces, es una invitación a conocerte más profundamente.

Laura encontró en la soledad un espacio sagrado. Tú también puedes transformar ese vacío en algo significativo.

3 pasos prácticos

1

Siéntate 5 minutos en silencio

Sin celular. Sin música. Solo tú. Observa qué surge. No lo juzgues.

2

Escribe lo que sientes

Pon en palabras tu soledad. A veces nombrar el dolor es el primer paso para sanarlo.

3

Busca UNA persona real

No mil seguidores. Una persona. Escríbele. Llámala. La conexión real cura.

Dios de los solitarios, tú que acompañaste a Laura en las selvas, acompáñame a mí en mi desierto interior. Ayúdame a encontrar en el silencio no un vacío, sino tu presencia. Y si necesito compañía humana, guíame hacia personas que me vean como realmente soy. Amén.

¿Necesitas hablar?

No tienes que atravesar esto solo/a. Escríbenos.

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